2011-07-12 Noticias de Gipuzkoa
¿Esta situación es mejor o peor para los ciudadanos vascos?
En la medida en la que la ciudadanía se expresa, es bueno. Y creo que, esta vez, ha podido hacerlo, así que es una expresión de la pluralidad de la sociedad vasca. A partir de ahí yo creo que, en este momento, se están produciendo movimientos en la dirección adecuada para lograr una paz definitiva, algo impensable tras el fracaso de 2006. Y ha sido fruto de la exigencia de la sociedad vasca a lo que se denomina en su conjunto izquierda abertzale histórica, que también ha evolucionado y ha tenido que adoptar la decisión de decirle a ETA que se ha acabado. Una de las lecturas de los resultados de las elecciones es, precisamente, esa: la exigencia de la sociedad vasca es asumida por la izquierda abertzale, que se incorpora definitivamente a las vías exclusivamente democráticas.
¿Cuáles son las prioridades a marcar a partir de ahora?
Es imprescindible, yo creo que prioritario, sentar las bases para una paz definitiva. Ha habido periodos sin atentados que, después, se han visto rotos. Por eso hay que sentar las bases para ese nuevo escenario, hay que dotarlo de contenido y compromiso ético. Y eso pasa por una apuesta inequívoca por la defensa de los derechos humanos de todas las personas, también habrá que hablar de los de las privadas de libertad. Además de criterios y razones de eficacia política –como que ETA sobra y estorba-, existe el concepto previo de considerar que no hay nada anterior ni superior a la dignidad humana, ninguna causa política ni ninguna razón de estado es anterior a la dignidad humana. En segundo lugar, no basta con decir que ‘si se produce algo ya lo rechazaré’, los comunicados y las declaraciones son imprescindibles pero no suficientes; hay que iniciar una nueva cultura de paz y respeto a la personas y todos sus derechos, no solo a la vida, también a opinar, discrepar y defender un proyecto diferente al tuyo. El que se vaya consolidando supondrá un gran avance. Tenemos que consolidar un escenario de paz y es una labor de todos.
¿Se puede construir ese nuevo escenario con partidos y asociaciones que insisten en que el final de ETA sólo puede ser a través de su derrota?
Hay un interés en fijar el relato de cierre y creo que no vamos a llegar a un acuerdo en el relato de lo que ha sucedido y en el por qué. No creo que se pueda plantear en términos de victoria y derrota, y quien apueste por ello se va a equivocar. Hay que señalar quiénes han sido los responsables de esa vulneración de derechos, pero no es una cuestión estadística, de si han sido más de un lado o de otro. Habrá distintos relatos, pero se trata de sentar las bases para que desaparezca definitivamente la violencia como vía para la resolución de conflictos.
¿Cómo ve a Bildu en este nuevo escenario?
La prioridad superior de la que algunos escapan y otros se esconden, me refiero a dirigentes y responsables de Bildu, debe ser consolidar el proceso de paz, que les suena como algo lejano cuando nos incumbe a todos y a ellos en especial. A algunos dirigentes de Bildu les tienen que actualizar el guión, porque los pronunciamientos de Arnaldo Otegi o Rafa Díez Usabiaga son muchísimo más contundentes y mejor direccionados en ese objetivo de consolidar el proceso de paz que algunos discursos de dirigentes de Bildu. Se echa en falta mayor solidez en sus planteamientos.
¿Es también un factor importante quién esté en el Gobierno español; el cambio del PSOE al PP puede dificultar el proceso?
En determinadas cuestiones el Gobierno español va a tener mucho que decir. PSOE y PP intentan construir el relato de que el nuevo escenario que podemos vislumbrar es producto y consecuencia de su estrategia antiterrorista. Yo no voy a entrar en porcentajes del por qué, pero la clave superior ha sido la exigencia sistemática de la sociedad vasca a ETA para que desaparezca. Por eso, querer construir un relato exclusivamente desde la eficacia de la lucha antiterrorista y la ilegalización de las formaciones políticas me parece un relato equivocado y muy interesado que, además, no se corresponde con la realidad. Quienes creían en la derrota militar se han encontrado con la sorpresa de que, al volver a presentarse a las elecciones, la izquierda abertzale les ha derrotado, suma más votos que ellos y ha pasado a ser la segunda fuerza en la CAV detrás del PNV.
Entonces, si el PP desplaza a Zapatero ¿no cree que haya ningún cambio?
Si el PP tiene esa responsabilidad deberá diseñar una estrategia política que contemple la realidad social de este pueblo, porque si no la estrategia exclusivamente policial-judicial suple a la política, y ese fue el gran error de Mayor Oreja.
Tras el nuevo mapa electoral que han dejado las urnas, ¿Patxi López tiene que irse o debe acabar la legislatura?
Patxi López está gestionando un tiempo político que no controla, que se le escapa. Es el resultado de que en el Parlamento Vasco no estén representadas todas las expresiones. El Gobierno Vasco está desaparecido, superado por los acontecimientos, va a remolque y no está liderando como le corresponde, no sólo en el proceso de paz, sino tampoco en las actuaciones para salir de la crisis económica. Desde el PNV nuestra misión es que cause el menor destrozo posible, aunque ya empieza a haber destrozos significativos: han multiplicado la deuda por siete, tienen dificultades para cumplir las prescripciones de ajuste para que no haya déficit... Al menos va a presentar, a iniciativa del PNV, un plan de impulso al empleo para septiembre-octubre. No voy a decir que la situación sea tan agónica como la de Zapatero, pero sí es una posición débil institucionalmente, que no ayuda a consolidar determinados escenarios.
Precisamente usted ha calificado como ‘Patxi López 2’ al nuevo diputado general de Gipuzkoa, Martin Garitano, a quien acusa de no tener un Programa de gobierno.
En el momento en el que les hemos pedido un programa nos han remitido un documento en el que no es que no abordaran la problemática guipuzcoana, es que ni siquiera aparecía el término Gipuzkoa. Pudimos concluir que se trataba de uno de los herrialdes de Euskal Herria porque había un capítulo referido al euskera, pero nada más. Les exigimos que concretaran algo más, y vimos que estaban haciendo una improvisación forzada por nuestra exigencia.
¿Cómo han sido las negociaciones?
Hemos experimentado un proceso negociador bastante surrealista. En los tres encuentros que hemos tenido a nivel de Gipuzkoa lo único que nos decían es que habían ganado las elecciones y que les dejáramos gobernar, y añadían que “o nos desplazáis con los votos del PSE y del PP o lo demás os aguantáis". En ningún momento han querido entrar a negociar. Con independencia de que su apuesta fuera gobernar solos, que es legítimo, el proceso ha sido decepcionante. Por más que hemos insistido en saber cómo ven ellos el proceso de paz o las instituciones, han seguido una estrategia huidiza. Creo que a BILDU le sobra arrogancia y le faltan compromisos firmes y proyectos concretos.
¿A qué se refiere?
Nosotros les advertíamos que aquí lo importante, además de gestionar, es consolidar el proceso de paz. Por eso creo que si en las instituciones en las que van a tener responsabilidades de gobierno no marcan que la prioridad debe ser el proceso de paz, el poder se les puede atragantar. Llegar a las instituciones bajo el principio del pragmatismo revolucionario –tal y como lo han llegado incluso a definir- en el territorio donde menor paro hay y donde existen menos desigualdades entre la ciudadanía resulta preocupante. Nos preocupan las decisiones que puedan adoptar desde la Diputación porque pueden limitar o agotar todo el margen presupuestario de maniobra para toda la legislatura. Además, hay cuestiones que necesitan una clarificación y cuando se entra a gobernar sin programa, que es lo que hizo Patxi López, no se gestiona de forma eficiente. A nosotros no nos interesa que Gipuzkoa vaya mal, ni como partido ni como guipuzcoanos, y por eso vamos a velar por el territorio desde la oposición. En octubre van a tener que presentar el primer proyecto de presupuestos y ahí vamos a ver qué foto hace Bildu de las prioridades de Gipuzkoa y, en especial, de la economía guipuzcoana. Por cierto, no ha fijado ni un departamento de promoción económica en su nuevo equipo, y vamos a ver qué proponen en materia de infraestructuras y servicios sociales.
El apoyo a Bildu en Lasarte-Oria y la falta de apoyo al PSE en Donostia, ¿le ha costado la Diputación al PNV?
No. El PSE y el PP cometieron un error político, un error que demuestra falta de tranquilidad y sosiego en el análisis de los resultados: la misma noche electoral estaban ofreciendo el pacto antiBildu. Esa es una actuación muy reactiva, la de quien ha estado instalado en la política antiterrorista pensando que todo era ETA. Era puro revanchismo y parece que la pieza necesaria para sumar al pacto PP-PSOE era el PNV. Pero un pacto previo de exclusión de Bildu no tenía ni tiene ningún sentido.
El PSE parece especialmente molesto con lo de Lasarte-Oria.
Es verdad que no se siguió la consigna dada por el partido de votarnos a nosotros mismos, pero no voy a volver a hablar de Lasarte, que bastante hemos leído y oído. Pero sí, el PSE ahí tuvo una reacción con respecto a nosotros bastante enconada, les explicamos cuál era la situación y les pedimos un poco de sosiego. Hay que asumir que, a veces, toca trabajar desde la oposición. Nosotros lo asumimos perfectamente.
¿El PNV se plantea entrar en el equipo de gobierno de Lasarte-Oria?
Hasta donde yo sé, la posición es no entrar en el gobierno; sí que habría una serie de puntos a salvaguardar, pero nuestra labor será de oposición constructiva.
¿Van a reabrir la vía legal para esclarecer responsabilidades en el ‘caso Urchueguía?
Sí, hasta las últimas consecuencias. Los intentos de clarificación y de investigación que justo se cortaron con las anteriores elecciones se reactivarán en función de esa mayoría que, precisamente, ha motivado el cambio. Se trata de poner fin a esa excepcionalidad fruto de la opacidad en la que se ha escondido y movido el PSE en Lasarte-Oria.
“La causa del Pueblo Vasco precisa de compromiso y el PNV es el ejemplo de esa estrategia”
Los resultados electorales han llevado al PNV a ganar en votos, pero también a perder un importante poder institucional. ¿Toca hacer autocrítica?
La crítica y la autocrítica son inherentes a la condición política. El PNV solo en Gipuzkoa es tanto como el PSE y el PP juntos. Hemos logrado ese objetivo que nos marcamos pero Bildu ha roto todas las previsiones y ha estado por encima. ¿Eso es culpa del PNV?
Yo no digo que lo sea...
Ya, pero se ha dicho y escrito que el PNV ha tenido un batacazo en Gipuzkoa. El PNV ha tenido el apoyo de 81.000 guipuzcoanos, 9.000 votos más que hace cuatro años, aunque es verdad que nuestras expectativas no se han cumplido porque creíamos que podíamos estar en el primer puesto. Es innegable que todo partido pretende gobernar, pero también ganamos las elecciones autonómicas y están gobernando otros., ¿por eso ha desaparecido el Partido Nacionalista Vasco? No precisamente, no parece. Con los 200 electos que tenemos en Gipuzkoa, debidamente motivados y un plan de acción que vamos a desarrollar políticamente, vamos a hacer oposición.
¿Por qué ha ocurrido esto?
No sé si es un impulso, un vuelco o un aval a la opción Bildu con el fin de consolidar más el proceso de paz. En Gipuzkoa hay una masa de voto abertzale que sale y se expresa en determinados momentos; ya ha sucedido con anterioridad. Pero ese voto que ha recibido Bildu lleva incorporado el compromiso y la obligación de quien lo recibe de desarrollar ese proceso. ¿Nosotros hemos perdido referencias institucionales? Sí, pero estamos en todos los ayuntamientos. La vida no se acaba porque uno no dirija una Diputación. De hecho, el PNV podría hoy haber seguido gobernando la Diputación de Gipuzkoa porque -si hubiéramos aceptado el pacto de exclusión de Bildu- teníamos los votos. Pero hay que dejar que cada uno asuma sus responsabilidades, y a la izquierda abertzale le toca ahora asumir las suyas.
Explíquese.
El Partido Socialista y el Partido Popular, si les votábamos en San Sebastián, en Andoain y en Errenteria, nos votaban para la Diputación. Y eso matemáticamente era posible; pero en política no todo vale, uno tiene que ser mínimamente coherente. Además, ese era, también, el escenario deseado por algunos de la izquierda abertzale. Preferían ese escenario para no tener problemas y seguir acusando de poltronerismo al PNV, de ser un partido pegado al poder, que no se baja del coche oficial y abonado a la tarjeta Visa. Pues, ahora, el coche oficial, la tarjeta Visa y la bandera española, para Bildu. Que ese mundo también viva y gestione, desde su responsabilidad, las contradicciones que alberga en su seno es bueno para que se asienten las aguas y veamos cómo funciona dentro de la legalidad.
¿Markel Olano será el líder de la oposición en estos cuatro años?
Eso es.
¿Y cuál va a ser la estrategia del PNV?
Preparar un plan de acción en Gipuzkoa situándonos en el nuevo escenario. En el Parlamento Vasco ya hemos demostrado que somos capaces de articular una estrategia de oposición con la que se controla, se construye y se lidera. Sólo esperamos que Bildu no tenga la fácil y pelgrosa tentación de endeudarse para que después el que venga detrás arree. No somos alarmistas pero sí vamos a velar por que Gipuzkoa ni se pare, ni se estanque, ni retroceda.
¿Por qué Batu Gaitezen no ha sabido o no ha podido aunar al nacionalismo?
Yo creo que sí lo ha aunado. El Batu Gaitezen resume la razón de ser del Partido Nacionalista Vasco. Son tres principios: uno, el respeto a todos los derechos humanos de todas las personas; dos, derecho a decidir; y tres, una construcción de la sociedad vasca desde principios y parámetros de justicia social.
Pero también buscaba concitar una unión abertzale...
Y yo creo que la ha concitado, lo ha hecho. Después de décadas, no hay ningún grupo político ni social que justifique la violencia o que calle ante ella. Algunos han necesitado 35 años para concluir que la política y las vías democráticas son las únicas válidas y, además, eficaces pero, por fin, lo han asumido. Por otra parte, hay partidos políticos, como PSE y PP, que para negar el derecho a decidir del Pueblo vasco llegan al absurdo de negar la existencia del propio pueblo vasco, y con el pretexto de que había violencia, negaban cualquier debate sobre esta materia . Los principios del Batu gaitezen siguen vigentes;y es el PNV quien lidera y ha liderado la construcción social y nacional de este pueblo. Pero ¿ha tenido el PNV el apoyo institucional político y sincero de la izquierda abertzale en esa construcción social y nacional? Han ofrecido tres o cuatro votos esporádicos en algunas votaciones pero, a la hora de la verdad, no han apoyado. Su concepción de la construcción de la nación vasca ha sido radicalmente distinta a la del PNV. Ahora les llega el momento de poner negro sobre blanco y asumir sus responsabilidades.
¿Tiene miedo el PNV a que la izquierda abertzale le arrebate el liderazgo del nacionalismo?
En absoluto. Considero que la causa del Pueblo Vasco, además de la defensa democrática, precisa de compromiso personal y colectivo sostenido en el tiempo y el PNV es el ejemplo de esa estrategia. La clave está en plantear objetivos concretos y creíbles, objetivos que enciendan la chispa del compromiso personal y colectivo sobre todo de los jóvenes. A partir de ahí, es el Pueblo el que tiene que decidir y respeto profundamente lo que decida en cada momento.
Usted ha anunciado que no concurrirá a la presidencia del EBB pero ¿se plantea volver a presidir el GBB?
Es que, para empezar, uno no se presenta, le presentan. ¿Por qué se me formula esta pregunta? No tiene mucho sentido porque lo del Gipuzko Buru Batzar toca después del EBB. Yo gestiono mis tiempos y mis decisiones, no los medios de comunicación.
¿Cree que Ibarretxe sigue siendo el mejor candidato del PNV a lehendakari?
No tengo la más mínima duda de que es así. Tenemos que acertar en la persona, y esta y otras posibilidades las vamos a tener que analizar de manera consensuada y tranquila dentro del partido. Yo creo que Ibarretxe tiene todos los ingredientes necesarios; siempre ha sido disciplinado, así que, si esta fuera la posición del EBB, tendríamos que exigírselo como partido.
¿Estamos ya ante la fusión definitiva de las cajas vascas o todavía hay lugar para la sorpresa?
Yo espero que salga, y creo que no se va a perder el carácter social de las cajas ni el arraigo y su relación con el tejido productivo de cada territorio. El tener una ficha bancaria lo único que incorpora es máyor agilidad de movimiento. Espero que en la asamblea de Kutxa en Gipuzkoa también salga adelante con esa mayoría cualificada.
El resto de territorios está advirtiendo a Gipuzkoa que si se descuelga ellos continuarán con el proceso por su cuenta...
Son mensajes innecesarios, además de alarmistas. Creo que Kutxa es y seguirá siendo una gran entidad y su futuro lo contemplamos en en esa integración de las cajas vascas.
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